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...EL MUNDO HA DE CAMBIAR DE BASE. LOS NADA DE HOY TODO HAN DE SER " ( La Internacional) _________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

2/8/12

HISTORIAS REPUBLICANAS. EL EJERCICIO DE LA VIRTUD





El ostracismo voluntario de GENUCIO CIPO  ( VI a.C.)

La Puerta Radusculana era uno de los accesos al centro de la ciudad de Roma y estaba adornada en honor de Genucio Cipo, un juez de instrucción de los primeros años de la República romana que partió, en funciones de general, con su ejecito a la guerra (Siglo VI a C.) Al volver, victorioso,  un adivino profetizó- interpretado un sueño de Genucio en que veía  su frente coronada - que este general derrocaría a la Republica romana a su regreso, al traspasar aquella puerta de acceso a  la capital. Para evitarlo, Genucio se impuso a si mismo no traspasarla   y marchar  el destierro. En dicho destierro voluntario, por su amor  a la República, permaneció hasta el día de su muerte. Como compensación, el Senado le concedió una tierra fuera de la ciudad. Relacionado con estos hechos,  en la Republica Romana existía una norma   preventiva de protección de la Republica que prohibía el acceso al núcleo de la ciudad (el pomerium) a generales y gobernadores. El pomeriun estaba marcado con hitos y representaba la zona que fue delimitada por el arado de Rómulo cuando la fundación de Roma


La sobriedad igualitaria  de PLINIO  EL VIEJO ( 23-79 d.C).

Plinio el  Viejo, fue un ejemplo de la frugalidad y sobriedad  en el modo de vida característicos de las antiguas virtudes romanas. En la mesa, servía el mismo vino y alimentos  a invitados, fuesen libertos o ciudadanos ilustres. Cuando le preguntaron si  al invitar a los libertos les servía- igualitariamente-  el mismo vino que a los demás, y respondiendo que si, le replicaron que aquello le costaría mucho.  “No”- respondió- “Porque  mis libertos no beben  el mismo vino que yo  sino que yo bebo el mismo vino que mis libertos



Los asuntos públicos, es  lo propio de un buen ciudadano . La causa  etica en politica y en la vida . CATON DE UTICA, EL JOVEN: ( 46 A.c.)

Relata Plutarco: (Vidas  Paralelas  : “ Caton  el Joven”  65):

Al Senado entraba el primero y salía el ultimo y, muchas veces, mientras llegaban los demas, se estaba sentado, leyendo en voz baja, y cubriendo el libro con la ropa. Nunca  en dia de Senado salía al campo. Mas adelante ,  los de la facción de Pompeyo,  al ver que había de serles un estorbo para sus injustos designios,  ya que le encontraban siempre integro e inflexible, se propusieron  entretenerle con negocios   privados,  fuese para  defender a  amigos, o  en compromisos y arbitrios y en otros  negocios particulares  Pero habiéndose dado cuenta de la acechanza muy pronto, se negó a todo, e hizo propósito de no atender a ninguna otra cosa cuando había Senado. Porque consideraba que  no había entrado al manejo de los asuntos públicos por deseo de gloria o por avaricia, ni casual o fortuitamente- como hacen algunos- sino por elección, convencido que el tomar parte en el  gobierno era propio de un buen ciudadano, imponiéndose la máxima de que debía de trabajar por el bien publico mas que las abejas  en sus panales”

Se señalan múltiples anécdotas de la forma en que gobernaba tanto los asuntos publicos  como su propia vida. En la gestión publica  su honradez,  moralidad y dedicación era compatible con la administración eficaz, y  “demostraba que la Republica puede ser rica sin ser injusta”-dice Plutarco  de él. Detestaba  a los que tenían vanidad por el uso del poder: la “ambición de mando”,- como la llamaba - que “lleva la Republica al precipicio”  y muchas expresiones  referidas a él se hicieron proverbiales en Roma. Asi se decía que su pasión por la veracidad era tan fiel que su testimonio era sinónimo de certeza y se usaba la expresión “Eso no puedo creerlo aunque lo dijese Caton”. De quien hablaba elogiando la sobriedad y la templanza se decía que  “hablaba como Catón”.

Aquella sobriedad y  honestidad al servicio de la republica  se acompañaba de una necesaria preparación política que cultivaba sin cesar. ( ya hemos visto como aprovechaba  el tiempo libre de espera en las gradas del Senado para leer) . Dice Plutarco de él que se ejercitaba en la elocuencia y que afirmaba que “así como en una ciudad hay que tener prevenciones para la guerra, convenía también tener hechos preparativos en la filosofía política”. En esto, también huía del discurso ocioso.  “Se habla. ¡Oh Caton! , y se murmura de tu silencio.-Muy bien, -respondió,- mientras no se murmure de mi conducta, porque yo empezaré  hablar cuando  no haya de decir nada que fuera mejor no haberlo dicho”

Su muerte voluntaria, tras el fracaso de su causa republicana,  es un ejemplo de rechazo hasta el final del sometimiento a la injusticia y  considerar que no merece  vivirse una vida que no sea  libre, dirigida por su propia razón y  autogobernada por uno mismo. “Nadie puede prohibir que me dirigía por mi propia razón”, e impedir  que “esté  en mi  mano morir o vivir”. “Nadie puede violentarme en aquello que no puede persuadirme”.

Su vida y su muerte fueron un monumento a  un paradigma de la ética: que las éticas del éxito no son sino negación de toda ética, y que toda ética alberga  en ella una defensa de las causas perdidas. Es el paradigma de la defensa de aquellas causas, que, para si mismo o para los demás, deben emprenderse sencillamente por creerlas justas con independencia de toda otra  consideración, incluida la de utilidad  y victoria.  El empeño  por la victoria de la causa justa  debe de ser tenaz pero sin que ese empeño  nos depare otra compensación que la de estar actuando  de manera digna.

Causa victrix diis placuit, sed victa Catoni “: “La cusa de los victoriosos gustó  a los dioses, la de los vencidos a Caton” ( Lucano.-Farsalia)




L.QUINCIO CINCINNATO. (455 a.C.).- El oficio de politico en  República.

“Esta lección deben apreciarla aquellos para quienes, ante las riquezas, son despreciables todas las cosas de la tierra, y que imaginan que las altas dignidades y la virtud no pueden encontrar puesto mas que en el seno de la opulencia”.

Asi comenta el relato  ejemplar sobre la misión de L.Quincio Cincinnato, el historiador Tito Livio en su Ab Urbe Condita ( lib III, 25-27)

L.Quincio, - un ciudadano muy apreciado por todos por que ya había rendido servicios a la Repubica - fue estimado, en un momento de extrema gravedad para la supervivencia de la Republica, la única esperanza del pueblo romano. El senado pues, le envió legados para que aceptase la misión política que quería encomendarle. L.Quincio estaba en el campo cultivando la parcela de tierra que poseía a la ribera del Tiber  y alli le encontraron con el azadón dicen unos, o detrás de su arado con bueyes,  según otros, pero en todo caso, sudando en el trabajo agrícola. Ls legados le rogaron que se giciese cargo del cargo que le ofrecían. El, se sorprendió  preguntando  si habia ocurrido alguna desgracia..Se limpia el sudor y  el polvo  y se informa de los legados de la gravedad de la situación. L. Quincio no lo duda. Toma la toga que le ofrecen y la viste porque la Republica le necesita. Es un ciudadano disponible para el bien común y le han dado poderes extraordinarios por seis meses para arreglar a situación. Quindío Cincinnato  lo hace con extrema eficacia y al cabo de diez y seis días,  terminada su misión, abdica y vuelve a su campo, a su humilde arado detrás del surco de los bueyes.


SOLON DE ATENAS ( 594 A.c.).- No se puede vivir dignamente sino ente  iguales.

Solon, uno de los considerados Siete Sabios fue arconte de Atenas y su legislador mas eminente, fundando las bases primeras del régimen democrático de la  republica (politeia) ateniense.

Su apego a las formas democráticas provenia de sentirlas como   una fma de vida. Rechazó la tiania que se proponía y marchó al exilio cuando el tirano Pisistrato se hizo con el poder en su ciudad argumentando que no le atraía hacer las cosas con violencia  de la misma manera qe  no podia soporar “ que  en la tierra fértil de mi patria tengan  igual lote los malos qe los buenos”. Llamado por el mismo Pisistrato , rogando que volviese porque ninguna mal podía temer , rehusó alegando que le era imposible vivir si no era entre iguales.

De igual manera fue invitado por  el monarca Creso a vivir  en su reino ida lli donde las leyes son iguales para todos.y de la misma forma no lo aceptó: “Te aprecio por tu amistad hacia mi- le contestó- y  ¡Por Atenea! Si no fuera para mi lo mas importante vivir en democraia hubiera preferido continuar mi vida en tu reino mas que en Atenas donde reina un tirano. Sin embargo, me es mas agradable la vida”.

Esta actitud  de vivir y sentir la democracia y la polis  le hacía  particularmente clarividente de la relación que existía entre felicidad privada y bienestar público: “con un buen gobierno, los asuntos humanos son rectos y ecuánimes”. A la inversa, desentenderse del buen gobierno y  retirarse  al refugio del hogar no supone ninguna salvación  pues cuando la desgracia toca los asuntos públicos, penetra  igualmente en  lo privado, “ invade el hogar de cada uno y las puertas del atrio no pueden frenarla sino que salta el muro del patio y encuentra incluso a quien se esconde  en el cuarto mas remoto” .  Los que buscan su propio provecho destruyen la ciudad y la  ambición de los ricos, y la soberbia e los poderosos  que  “no saben dominar el hartazgo” hierre de muerte a la ciudad. 

Solon era de los hombres que respondía al lema del poeta Tirteo de Esparta: ( 640 a.C) “Exponen de palabra lo bueno  y de obra practican lo justo”.


QUNTO FABIO. (480 a.C)- Un   ex cónsul que no desdeña volver a la base

Los hechos referentes a este romano os relata Tito Livio y de ellos se hace eco Maquialvelo en sus Discorsi.  

Quinto Fabio habia sido cónsul el año precedente, pero no desdeñó estar disponible en las primeras filas de la batalla, como soldado, recibiendo alli una herida que le provocaría la muerte. Su presencia y aquel incidente animo a los romanos en la batalla que casi tenían perdida, consiguiendo la victoria. Sobre este comportamiento de un cónsul que no despreciaba volver a la base del los combates hace Maquiavelo el comentario siguiente:

“Porque aunque los romanos eran muy amantes de la gloria, sin embargo no estimaban  tarea deshonrosa obedecer a los que una vez habían mandado, o vivir en aquel ejercito del cual habían sido jefes, costumbre que es contraria alLa opinión , orden y comportamiento de los ciudadanos de nuestros dias. Y en Venecia se da incluso este error: que un ciudadano que haya ostentado un cargo importante se avergüence de aceptar otro de menor rango y que la ciudad le consienta que puede rehusarlo. Lo cual au el caso de que en   el terreno de lo privado resulte honorable, es del todo inútil en lo publico.  Porque una republica debe tener mas esperanzas y confiar mas  en un ciudad  que de un puesto alto descienda a gobernar otrolo  inferior, que de otro que de un cargo pequeño  ascienda a gobernar lugares mas altos. “.

Maquiavelo razona a continuación que aquella  virtuosa práctica  de los romanos impedía que  los cargos públicos se ocupasen  por oportunismo   como via para dar rienda suelta a la   ambición. Por el contrario se disponía en las bases , de hombres honrados y con experiencia que ademas de consejeros podían ser cosiderados coo autoridad moral por los superiores

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