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...EL MUNDO HA DE CAMBIAR DE BASE. LOS NADA DE HOY TODO HAN DE SER " ( La Internacional) _________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

24/1/14

Actualidad: ESTO,...¿ NO PUEDE SEGUIR ASI ?



Por  Miguel Angel Domenech

¿Porqué creemos que de un “esto no puede seguir así”  ha de surgir necesariamente un cambio en el sentido de nuestros deseos? Una situación desgraciada, incluso extremadamente injusta puede ser estable y se ha dado constantes ejemplos en el pasado en el que una sociedad estable ha convividito  con miseria generalizada, desgracia y dominación.

Quien espere que como las cosas no pueden seguir así,  y que tarde o temprano el sufrimiento de la gente lo hará todo cambiar se equivoca. El sufrimiento no tiene límite  o bien puede tener uno: la aniquilación. El dominio  de los poderosos no cesa “porque no   saben dominar el hartazgo” como decía Solon de ellos, puesto  que está en la naturaleza y  en la causa de los que lo tienen todo.

El asombro porque  las cosas insoportables que estamos viendo sean posibles en nuestro nivel de “progreso histórico” no es un asombro filosófico sino de carácter teológico. Ese un asombro que no precede al conocimiento ni dará lugar a la reflexión, porque se apoya en la idea mágica de que la marcha de la historia es un proceso divino y que cualquier deriva es insostenible o es responsabilidad de dioses. Protestamos y reclamamos  entonces ante Otro o ante otros. Dios o dioses.  Con ese asombro y esa actitud que de él deriva  no se provoca el cambio. Todo lo más se protesta. Se protesta ante los que creemos teológicamente (Dios)  o sumisamente que son los que deben ser los protagonistas (dioses): se protesta ante la historia que no  marcha como debe,  se protesta ante los que mandan  (o en otra versión equivalente ante los parlamentos que obedecen a aquellos.). No hay un planteamiento de que somos nosotros los que debemos mandar ni Dios ni dioses, ni la historia, ni los poderosos. Solo se protesta, se les pide que manden como se debe, no que dejen de mandar.

No esperemos  el final de  apelaciones hacia  arriba.  No esperemos que  porque hayamos de manifestar nuestra indignación  es por lo que las fuerzas  visibles de los que gobiernan ni los factores invisibles de la insoportabilidad e insostenibilidad darán la  solución necesaria. Pudiera ser que la respuesta de esos otros y de ese Otro sea abrir una vía renovada hacia una nueva  barbarie.

Por el contrario somos los actuantes los que debemos actuar el cambio. Si los que sufrimos nos limitamos a esperar y a demandar que se cambie lo que estamos haciendo en realidad es perpetuar un establecimiento segregado en que unos hacen y otros piden que los primeros hagan. Una segregación entre  benévolos dominadores y satisfechos  dominados., una segregación entre los representantes y los representados.

En griego antiguo, existía la exprexión proxenos. Este proxenos era un especie de cónsul que se encargaba de velar ante la polis  por los intereses de los pertenecientes a otra polis y que, por lo tanto, no podían tomar parte en las decisiones de los ciudadanos de ésta.  El verbo proxenein significa actuar como proxeno. Todo ello  muy expresivo de la inspiración y naturaleza prostituida  del  sistema político  democrático representativo  liberal  como  practica de un proxenetismo. Los representantes políticos serian los proxenetas de una ciudadanía que vende su cuerpo de autogobierno a cambio de un pago en servicios.

 En esta situación el grito “no nos representan” es el mas errado. Es excusable emn tanto que grito   de indignación, pero nada más que eso.  Y en ese nada más que eso se deslizan oportunismos   de  viejo cuño como las indignaciones de un   Stephen Hessel, ambiguo  gaullista de toda la vida y partidario del SI  a la restrictiva constitución europea. . Porque no es lo mismo decir “Que No nos representan” que decir “Que No nos representen”. La primera reclamación  asume que haya otros que SI nos representan y demanda que se nos represente bien. Pide el buen gobernante y  su demanda seria satisfecha por el tirano benévolo. La segunda no quiere la representación, no quiere la delegación del ejercicio ciudadano de autogobierno republicano en otros por muy virtuosos y benévolos que hayan de ser.” Que no nos representen” por el contrario  quiere decir que en democracia, los que no son nadie, los que no cuentan, los muchos y pobres  asumen el gobierno. Asumen el gobierno  a pesar de esta descalificación de no ser nada que a priori parecería que exige ser representada y hacerse presentable  puesto que al no ser nadie es impresentable por si misma. La democracia es el poder de los impresentables. La democracia es el poder in-representable.

La vía,  excusable , pero equivocada por la que se encamina el “no nos representan”, es doblemente errónea. Por una lado es la via de la simple indignación, del “esto no puede seguir asi”.Por otro lado es la via de la insistencia en la dejación sin organización ni poder del autogobierno  en manos de otros  y que se manifiesta  – muy significativamente, ante en Congreso - ante los que nos  representan. Es asimismo significativo que la bestia negra  y de los movimientos del género del 15M sea el Congreso, que hay que rodear u ocupar, Se pretende rodear y ocupar un  Congreso, es decir, un  lugar en  que no se ejerce poder, no se hace lo mismo  ante  las sedes del gobierno. Porque no se quiere poder. No pretende el poder sino únicamente  la expresión. Piden ser bien representados cuando lo que debe de pedirse es gobernar.  Están olvidando que demo-kratia contiene kratia, poder, y poder del pueblo. Y poder es la capacidad de emancipación (liberación)  y capacidad de organizar concertadamente esa emancipación y administrarla y ejercerla  una vez adquirida (libertad). En ambos casos, liberación y libertad, es necesaria la capacidad, poder hacer, el  poder. Poder hacer es organizarse, y el poder debe de tomarse por la organización. El poder no es solamente obstrucción a la capacidad de libertad sino constitutivo de toda clase de capacitación  y no podemos liberar a los individuos sin que estén adiestrados.

Pocas cosas serían más provechosas para el debate actual en torno a la perplejidad de la  estrategia a seguir  que recordar las reflexiones de Hanna Arendt sobre el poder y la violencia. En momentos en que la desesperación de situaciones extremas no puede dejar de estar tentada por la violencia, de un lado, y la indignación  impotente, de otro,   se  hace necesario contar con la claridad de la distinción de H.Arendt: La fuerza no es necesariamente  la violencia y lo contrario de la violencia no es la no-violencia, es el poder. El poder es  la capacidad de concertación organizada del actuar político. Poder, para la izquierda, significa  ser capaces. Ser capaces de transformar el espacio en que vivimos juntos en un lugar de emancipación y dignidad... El poder no es poder a cualquier precio sino poder construir lugares donde todos, iguales, consigan su desarrollo moral comprometiéndose en la construcción de sitios  que gobernemos

Es un prurito libertario confundir todo poder como alienación y toda organización como el  lugar maldito donde esa alienación se produce. Lo libertarios confundían el monopolio del poder por los gobiernos de los socialmente dominadores como si esa exclusividad de uso y abuso hubiese de ser inherente a todo ejercicio de poder. Se renunciaba así a todo acto de poder,  desembocándose en un no- poder, es decir una im-potencia. La alergia libertaria a todo poder se reproduce en momentos como 1945 y 1968 en que se identifica cualquier poder y organización  como rechazable  y cualquier adiestramiento con represión.

La im-potencia derivada del rechazo de la potencia  y de la organización  se  compensa con una teatrocracia   de espectáculo- muy apreciada por los media a causa de este carácter- cuyo guion es un radicalismo verbal, por el  que  se han encaminado los movimientos  del no nos representan. De la propuesta de “sueños” radicales que  “serán pesadillas” para los “politicos” queda la centralidad de la reivindicación mas  moderada  e insignificante : Stop desahucios  y  dación en pago de  hipotecas. De las propuestas orgullosamente independientes  queda el verbalismo del que se apoderan- reeivindicandose invariablemente  herederos de ese verbo- todas las que se pretenden  alternativas , siempre electorales, de izquierda.


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