.jpg)
No existiendo ninguna verdadera vida humana que
adquiera valor por su referencia a otro objeto que la trascienda o que
supongamos más allá de la existencia. De ahí el valor de pieza preciosa
de nuestra vida, única, irreemplazable y frágil. De ahí el valor de las condiciones de libertad de nuestro diálogo
y acuerdos racionales. De ahí el valor y
la valentía de asumir el riesgo de vivirla como una frágil felicidad y un bien frágil
sin apoyo en nada absoluto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario