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Sep 2017 ALEX ANFRUNS
Los
últimos años de crisis económica en España han tenido dos grandes consecuencias
en la correlación de fuerzas políticas: la llegada de movimientos políticos
progresistas y el colapso del bipartidismo. Al mismo tiempo, en Cataluña ha
aparecido un movimiento soberanista capaz de movilizar a amplios estratos de la
sociedad. Al acercarse la fecha del referéndum, el gobierno central ha
multiplicado los gestos para impedir su celebración, llevando a la memoria
colectiva el recuerdo del franquismo. Esto ha levantado un amplio rechazo y
paradójicamente ha favorecido una creciente ola de solidaridad ante el derecho
de autodeterminación. Es un contexto de gran incertidumbre, rodeado por una
parte de denuncias, incautaciones de material electoral y detenciones por parte
del estado central, y por otro lado de grandes movilizaciones y anuncios de
desobediencia por parte de la Generalitat. ¿Qué se juega este domingo 1 de
octubre en Cataluña? Para averiguarlo hemos entrevistado al profesor y doctor
en Historia Joan Tafalla, miembro de Espacio Marx.
El
gobierno central ha reforzado la presencia policial en Cataluña. ¿Piensa que
puede detener el acto del 1-O? ¿De qué manera?
Creo
que la la fuerte presencia policial en Cataluña será desbordada por las grandes
masas que están participando, organizadas en estos momentos ocupando escuelas y
tratando de mantenerlas abiertas hasta el domingo. Se ha dado orden a los
Mossos de que cierren y precinten escuelas, y al resto de cuerpos policiales
del estado desplegados en Cataluña que mantengan el orden público. Pero ese
despliegue no podrá contener o disuadir a la gente de su voluntad manifiesta de
votar.
¿Cómo podría reaccionar la sociedad catalana
ante el impedimento de ejercer el voto?
La sociedad catalana es algo más amplio y
complejo que el movimiento popular independentista. En lo que se refiere a este
último, lo dicho : desbordará cualquier intento de contención por parte de las
fuerzas represivas del estado. Existe la posibilidad de que la policía
autonómica actúe de forma poco contundente y de alguna manera permisiva, por lo
menos hasta el domingo a las seis de la mañana.
Respecto
a la parte de la sociedad catalana que, por razones muy diversas no participa
en el movimiento popular independentista aún está por ver su reacción después
de casi siete años de proceso independentista. Aún es pronto para saber qué
actitud adoptará este segmento de población. Sólo tenemos los datos de una
reciente encuesta del Centro de Estudios de Opinión : los sectores
económicamente más débiles y de más reciente instalación en Cataluña muestran
un elevado grado de rechazo al objetivo de la independencia, aunque no a
resolver el conflicto en base a una votación.
¿Qué
consecuencias podría tener el desenlace del 1-O para los otros pueblos del
estado español?
Creo que, como movimiento básicamente
democrático, el movimiento por la autodeterminación ahora está produciendo una
cierta brecha en el régimen creado en la transición de 1978. Es probable que su
ejemplo permita una reactivación de los movimientos independentistas gallego y
vasco. Ahora bien, en el resto de territorios de España probablemente origine
un cierto resurgimiento del nacionalismo esencialista español, que permita al
PP y al PSOE ocultar la corrupción y su incapacidad de ofrecer una perspectiva
de futuro en España.
De
todas formas si España quiere preservar su unidad como nación política
(compuesta a su vez por varias naciones y pueblos) sólo puede hacerlo si
consigue, en un movimiento democrático, desplazar el Partido Popular del
gobierno y abrir un proceso constituyente que permita la autodeterminación de
los pueblos. Y una vez oída la voluntad de los mismos, una Unión Libre en forma
de República Federal. El futuro de la nación política España sólo puede pasar
por un proceso constituyente radicalmente democrático y descentralizador.
¿Cuál
es la composición social del independentismo?
Antes
he hablado de un movimiento popular independentista. Pero es una descripción
que no abarca el conjunto del independentismo. Junto a los sectores obreros y
populares independentistas actúan, y hasta el momento dirigen el movimiento,
los sectores burgueses (básicamente de pequeña y mediana burguesía), que por el
momento imprimen su orientación cultural y ideológica.
Ciertamente
la gran burguesía catalana no es independentista y pretende un pacto entre las
élites que restablezca el equilibrio de poderes entre las diversas fracciones
de las burguesías españolas, que se ha roto.
¿Qué
intereses económicos se juegan en este proceso?
Los
motivos de la ruptura del bloque dominante son diversos: los desequilibrios de
las balanzas fiscales y comerciales o la agudización de la competencia
industrial/comercial entre diversos territorios de España. Por ejemplo, en la
competencia entre los aeropuertos de Madrid y de Barcelona, en el tema del
corredor mediterráneo o en la gestión de los puertos de Barcelona y Tarragona…en
un momento en que Cataluña ha dejado de ser una locomotora industrial de
España.
Todo
ello denota un conjunto de conflictos y de intereses complejos que hacen que la
solución del conflicto dependa de intereses corporativos muy contradictorios
entre sí. En resumen, la globalización de la economía deja poco margen para un
pacto entre élites.
Si
a eso le añadimos la torpeza con que se está gestionado políticamente el
conflicto, la situación se agrava. Añadámosle la movilización de los sectores populares,
que no será fácil de reconducir a la calma y al pacto…y constataremos que
tenemos un panorama incierto por delante.
¿Qué
lección de la historia puede ser útil reordar en el actual contexto?
Las
naciones políticas modernas son comunidades imaginadas creadas al amparo de las
revoluciones burguesas. En España la creación de la nación política fue
defectuosa, nada que ver con Francia o Alemania. A menudo se ha basado más en
la coerción que en la hegemonía.
Si
España quiere sobrevivir necesita un cambio radical, una ruptura democrática
que las élites no parecen estar dispuestas a soportar. Todo está en manos de la
iniciativa popular.
Fuente
: Investig’Action
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