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...EL MUNDO HA DE CAMBIAR DE BASE. LOS NADA DE HOY TODO HAN DE SER " ( La Internacional) _________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

23/5/13

EL ARBOL REPUBLICANO: Robespierre , Terror y Declaracion de derechos

Robespierre,: Terror y Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano

Yannick BOSC, (1)

Nosotros hemos heredado una imagen de Robespierre caracterizada esencialmente por la violencia y la sangre del Terror, siendo este ultimo considerado como el  prólogo  del totalitarismo estalinista. Por el contrario, para sus contemporáneos, Robespierre se asociaba a los principios de la decaración de Derechos, de la que era “el comentario viviente ” según Camille Desmoulins.

Que alguien pueda encarnar al mismo tiempo el Terror y la Declaración no tiene nada de  paradójico durante la Revolución Francesa.  Asi, en 1795, una vez Robespierre eliminado y cuando sus enemigos construyen  la figura del “tirano sanguinario”, Jeremy Bentham resumía la opinión dominante considerando que “el lenguaje del Terror” se contiene en el articulo 2 de la Declaración de 1789: “el fin de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”. He ahí, para Bentham y los termidorianos, el leguaje de la anarquía del que hay que desembarazarse si se quiere fundar un orden social basado en los intereses de los poseedores y sin el cual, piensan, no puede existir  prosperidad.

El artículo incriminado recuerda el principio constitutivo de la sociedad y fundamenta  la soberanía popular. Se encuentra, en efecto, en el corazón de la reflexión y de la acción política  de Robespierre que resume en su discurso sobre la Constituyente el 10 de mayo de 1793: “ El hombre ha nacido para la felicidad y la libertad, y , sin embargo, ¡ es esclavo y desgraciado por todas partes!. La sociedad  tiene como fin la conservación de sus derechos y la perfección de su ser, ¿ y en todas partes la sociedad lo degrada y lo oprime! Ha llegado la hora de recordarle su  verdadero destino. Los progresos de la razón humana han preparado esta gran revolución, y es a  vosotros(los legisladores)  a quienes se os ha impuesto especialmente el deber de acelerarla

En un  proceso por el quie un pueblo  conquista y mantiene su libertad, los legisladores tienen un papel esencial. Puesto que en una democracia o una republica- terminos que para Robespierre son sinónimos- el pueblo soberano legisla por medio de sus representantes, estos últimos deben de ser imperativamente virtuosos. Como  para Montesquieu, esa virtud de los delegados del pueblo “ no es ni una virtud moral ni una virtud cristiana, es la virtud política “ es decir  “ el amor a la igualdad ( Advertencia al lector de “El espíritu de las leyes”). Ese  amor de la igualdad que debe guiar a los legislador es consiste en garantizar la libertad de todos.

Robespierre, al igual que todos los republicanos de esa época, estima que un ser es libre con dos condiciones:  si no está dominado por nadie   y si no domina a nadie. La libertad es, por lo tanto reciproca o no es. Esta reciprocidad define la igualdad. En una demoracia, los legisladores no deben favorecer la libertad de unos a costa de la de los otros, por ejemplo si decretasen la libertad de comercio sabiendo que eso conlleva a los propietarios de trigo a especular al alza con el fin de aumentar sus beneficios. Los especuladores atentan entonces contra la libertad y la existencia de los mas desfavorecidos. Nadie puede enriquecerse a expensas de la vida de sus semejantes, la propiedad de la vida es más importante que la de Las cosas. Por esa razón, Robespierre combate la libertad ilimitada del propietario, la esclavitud y la guerra de conquista por la que un pueblo somete a otro. Pero, desde la Constituyente hasta la Convención girondina, la mayoría de los representantes del  pueblo eligen la guerra, la libertad de comercio y el mantenimiento de la esclavitud.

De esta manera, señala Robespierre, los delegados del pueblo olvidan con demasiada frecuencia que la magistratura que ocupan no es un privilegio o una prerrogativa sino un  cargo. En efecto, deben de aportar un esfuerzo político para ser virtuosos y anteponer  asi el interés público a su interés particular. Ser ciudadano es, por lo tanto, ejecer un control sistemático sobre sus representantes con en fin de recordarles ls obligaciones de su cargo. Todos los actos políticos deben de ser visibles en el espacio publico y la resistencia a la opresión debe garantizarse como un atributo de la soberanía. Los que en 1795 denuncian al “tirano Robespierre” y una “Francia inundada de sangre” señalan simultáneamente la anarquía del “ sistema de Terror”, una política que inflama a la multitud con principios y genera el desorden  instituyendo la insurrección de “ un pueblo constantemente deliberante”. “El monstruo” es, entonces, acusado de haber fomentado una “sans-culotizacion general para extinguir la iueza y para la ruina del comercio

El interés que suscita siempre Robespierre está  siempre a la medida de lo que la Revolucion Francesa encarna, de las inmensas esperanzas y los miedos que genera. Nos trae a la memoria los principios que hemos heredado de ella, el margen que separa lo que es de lo que debería ser y la dimensión subversiva  de los valores republicanos.


(1).- Profesor de historia  de  la Universidad  de Rouen.

Fuente: Tribune libre
19 février 2012

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