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...EL MUNDO HA DE CAMBIAR DE BASE. LOS NADA DE HOY TODO HAN DE SER " ( La Internacional) _________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

2/3/17

El árbol republicano.: la transparencia en politica


LA TRANSPARENCIA POLITICA EN LA DEMOCRACIA GRIEGA
Miguel Angel Domenech Delgado

   
Cuando se trae sobre el tapete de la polémica o en el discurso, para bien o para mal, el asunto de la democracia en Grecia clásica (1)  casi siempre se hace de manera estereotipada. Se suele contemplar, habitualmente por unos o por otros, el funcionamiento de la democracia griega como una práctica política simple y sencilla, calidad que se pretende atribuible a su antigüedad en el tiempo, como si en esto, la historia fuese un progreso forzosamente hacia lo mejor  y más elaborado que se opusiese a la simplicidad e ingenuidad antigua y al primitivismo de los que nos han precedido. Los griegos, según esa visión, serian almas cándidas, sin la experiencia que nosotros tenemos, radicales por ingenuos, y pertenecientes a una época en que solo  eran posibles ciertas maneras y prácticas políticas, hoy superadas puesto que lo posterior históricamente siempre sería mejor que lo anterior en el orden de progreso en que entendemos la historia de la humanidad. Hoy la política, es algo  propio de  técnicas jurídicas, económicas, sociológicas, que tiene en cuenta vectores que antes no se consideraban por ignorancia y la falta de experiencia, parece proclamar esa versión de las cosas. . En suma, el progreso político, como  en  el científico-  también habría  alcanzado en nuestros tiempos cotas inconcebibles para los de otros tiempos, cotas  que son difíciles de rebasar desde el punto de vista civilizatorio  y que a su primitivismo social y por lo tanto mental no les era dado entender.




Este discurso se sorprende cuando supera la banalidad y conoce realmente  cómo eran las cosas. Así,  en la  tópica imagen del funcionamiento de la polis democrática  griega suele decirse que  consistía en una democracia directa  y asamblearia en la que “todos, trataban de todo , todo el tiempo” .  Esto, por lo tanto no puede de ninguna manera inspirar modelo ni germen alguno para nuestras democracias. Precisamente esta caricatura de lo imposible se levanta interesada e ideológicamente  como argumento contra aquellos que desde una restitución  de la radicalidad democrática que inspira un republicanismo político e ideológico  renovado sostienen la calidad genuina de lo político contra la reducción  del vivir civil en que  consiste la institución  de la democracia representativa  liberal. Una vez más, la democracia griega debe acudir en auxilio de la república.  


Porque, en efecto, frente a esto, verdaderas bibliotecas se yerguen (2)  que examinan y dan testimonio  de  la complejidad técnica, jurídica y reglamentaria que regulaba la marcha de las instituciones de la polis de Atenas a lo largo de su existencia. Les sorprendería a los  que usan el discurso simplificado, que en la práctica política de las instituciones  atenienses se distinguía, a efectos legislativos o jurisdiccionales, lo que era derecho público y ámbito del derecho privado, que existía una división de funciones y de poderes y competencias minuciosamente reglamentada entre Asamblea, Consejo y Tribunales del Pueblo. Que se producían cuestiones de inconstitucionalidad y de control de legalidad y oportunidad en una jurisdicción  de revisión  con procedimiento establecido. Que se reglamentaba con todo detalle el orden del día, el orden de palabra y el desarrollo de las reuniones hasta incluso en la ubicación del público en el local. Que existían las nociones de jerarquía y de competencia en las normas.  Que existía el equivalente de la acción del fiscal  como acción  pública en interés del estado. Que a unos técnicos competentes se les encargaba la redacción de la norma y que existía la iniciativa popular legislativa con una reglamentación eficaz . Que estaba presente y asimismo  detalladamente reglada la responsabilidad de los cargos públicos,   y hasta  la de los proponentes de iniciativas legislativas, la rendición de cuentas, la fiscalización de gastos  y justificación de contratación de obras públicas, el examen previo para el desempeño de cargos. Que estaba reglamentado el procedimiento de revisión de las leyes que permitía el examen contradictorio de las partes y  se distinguían las clases de la normas según su vigencia. Que existía una comisión de codificación. Que se procedía según un procedimiento legislativo muy complejo y  garantista. Que se distinguían  las categorías y rango de norma tanto a efectos de elaboración  y aplicación como de impugnación  según fuesen norma general o resoluciones particulares, entre leyes o decretos, ….la lista que mostrase la deliberada y elaborada tecnicidad del funcionamiento de la democracia ateniense  puede ser extensísima. En suma, estamos muy lejos de aquel primitivismo que se atribuye a las formas de democracia no representativa que  pareciese que solo sería propia de pequeños y simples cantones  para reducido número de  habitantes e  imposibles para la mentalidad jurídica y racionalidad  política moderna.  




A pesar de todo ello, y esto es lo sorprendente  y lo que debería servirnos de reflexión política de mas alcance, la política no era el ejercicio de una actividad de los políticos sino que conseguía ser asunto de todos los ciudadanos de manera que no se daba esta división entre Estado y administración frente a ciudadano  a la manera de Estado frente a sociedad civil que hoy ocupa nuestra actividad política. Tampoco  existía el  profesional de la política  o la  organización  de profesionales en forma de partido frente a  la masa común de los individuos como se concibe hoy en nuestros días el progreso  político que pretendidamente  se dice que hemos alcanzado. En el arte político, el arte de gobernar las ciudades, todos tiene parte común y no puede ser reservada a los profesionales de oficio como le replicaba Protagoras a un Platón elitista.(2) Esta concepción  radicalmente democrática del gobierno se mantenía  sin que implicase  que ese arte político era de una simplicidad  al alcance de los ineptos sino incluso a sabiendas de un complejo funcionamiento que estaba a la vista de todos. Porque la política, y en esto se debe de insistir, a pesar  de su profundidad y complejidad, no era una techne,  como ocurre en otros ámbitos del conocimiento,  no es una ciencia, sino una conciencia.  A todos se les ha dado 

“sentido moral y  de la justicia    para que haya orden en las ciudades y lazos acordes de amistad….todos deben de ser partícipes, pues no habría ciudades si solo algunos de ellos participasen como ocurre con los otros conocimientos”  (3)

Una de las instituciones  políticas y sociales más expresivas de este vivir político ( vivere civlle lo llamarían los republicanos italianos del XV cuando recuperaban los valores  clásicos de la vida política en sus ciudades), es la publicidad y trasparencia de todos sus actos políticos. Lo político era tan sinónimo de público que no podía soportar el más mínimo secreto, entendiéndose ya lo que Kant  nos expondría  veinte siglos más tarde.

“Son injustas todas las acciones que se refieran al derecho de otros hombres cuyos principios no soportan ser publicados” (4)

En efecto, para los griegos,

“todo engaño se genera en lo oscuro” (5)

La dignidad humana, la decencia, gravitaba para la mentalidad del hombre griego- como ha subrayado  insistentemente Hannah Arendt- en el  “aparecer”. Al ser el  espacio público  el lugar por excelencia del desarrollo moral de las personas, y el  sitio del compromiso activo por los asuntos de la polis, lo político no se entiende como una institución de protección del privilegio individual,  interés y derecho privado sino como el lugar por excelencia donde el “aparecer” humano,  es decir su naturaleza intersubjetiva y política y su propia condición de sujeto moral realizándose en lo relacional,  es posible. Es este punto quizás, el corazón antropológico  del republicanismo, su originalidad fundamental y peculiaridad frente a otras concepciones políticas y donde más se enfrenta al liberalismo. Este corazón republicano  sitúa históricamente su nacimiento  en  la democracia  ateniense. Pero esto sería objeto de otra más extensa reflexión que no es intención de este artículo  

La publicación, la exposición a la vista, es,  por lo tanto en la democracia griega un elemento imprescindible por indiscutible. La “trasparencia”, como hoy llamamos, en un término que nos parece redescubierto para aportar mejoras a las deficiencias de nuestras democracias, era, en tanto que fundamento antropológico mismo de la política, la institución habitual e incontestable de los acuerdos políticos. 

Los atenienses, en política,  exponían públicamente todo lo que podían  y  se publicaba todo.  La publicidad era su modo de vida y al pasar  la mejor parte de su tiempo en la actividad pública  aprovechaban cualquier lugar en que todos podían tener acceso: pórticos, agoras,  palestras, templos, cementerios, edificios públicos. En todas partes se exponía lo que había sido hablado y acordado en ellos, por ellos  o  relativo a ellos.

 Existían  los archivos públicos oficiales  el Metroon, en el Agora misma, donde  todo ciudadano podía solicitar  copia escrita sobre papiro de cualquier documento público. . Se publicaba en mármol o en calcárea o en pared de roca, o en bronce y en madera  (estos últimos raramente conservados). Lo más corriente era hacerlo  en baldosas de cerámica o en estelas de mármol. Anualmente la Asamblea votaba cerca  de 400 decretos que se hacían públicos en aquellos soportes y había una comisión legislativa, los nomothetai que se encargaba de actualizar los códigos y responder de su administración, ubicación y puesta al día tanto en archivo como esculpida al exterior. Todos los cuerpos de magistrados  debían de rendir cuentas igualmente por escrito de la administración de sus competencias y todas ellas eran expuestas públicamente. Los Tesoreros (tamiai) publicaban  escrupulosamente en la Acrópolis los movimientos del tesoro del templo de Atenea. También lo hacia el colectivo encargado de las adjudicaciones de obras públicas  (poletai), o los encargados  de las ventas de bienes públicos o los superintendentes de los arsenales (epimeletai ton neorion). Los atenienses podían examinar grabadas en piedra  minuciosamente, las cifras  de gastos, honorarios,  que se estaban  llevando  a cabo.  Las obras públicas eran objeto de  rendición publica de pagos al arquitecto, al transportista, al cantero y todos los costes que eran  también publicados y grabados en la piedra misma de la obra.  La gestión  económica de navíos, gastos, inversiones y su  equipo, también se hacía pública.  Esto obligaba a toda magistratura individual o colectiva  a llevar archivos, que se imprimían sobre estelas o papiros o en piedra. Esto es además un indicio cierto de la capacitación en materia politica de los atenienses y de su interés por lo público puesto que  normalmente los cargos  eran desempeñados por sorteo o por un sistema mixto de sorteo entre elegidos. También se ha encontrado  un número considerable de estalas de  mármol que relacionaban  las listas nominales de   los presidentes de la Boule ( prytanoi) e incluso de todos los miembros de este Consejo que se renovaban cada año. Estos nombres se exponían en la fachada del local  donde tenían lugar las sesiones ( bouleteiron). Se hacían públicos los nombres de todos los ciudadanos muertos en combate, renovándose constantemente y conservándose en el cementerio del Cerámico.

En Atenas la arqueología ha encontrado cerca de 20.000 inscripciones de documentos públicos de aquella época. Solamente del siglo IV  se poseen 50 decretos, 10 leyes, 400 cuentas  e inventarios y una cincuentena de listas con nombres de prytanos y magistrados para  cada año. Han podido conservarse menos documentos grabados en bronce dada su reciclaje posterior como metal   y quedan pocos restos pero al final del mismo se imprimían plaquitas de bronce que serían el soporte documentario del año  a iniciar y se utilizaban grandes estelas para hacer listados de ciudadanos que debían hacer el servició militar . Se conservan un centenar de estelas con los nombramientos de miembros de los tribunales del pueblo. En el siglo IV se define la ley como norma escrita  de manera que se afirma “ que las leyes no escritas no deben de aplicarse” ( 6) y se termina con la antigua igualdad de fuentes en derecho entre las leyes no escritas o las escritas dando preferencia a las que resultan  de un procedimiento legislativo y desembocan en  publicación.

La democracia ateniense desarrolla una civilización de la escritura  muy diferente de otros orígenes. En las monarquías o realezas orientales, la escritura era el soporte especializado de las necesidades de palacio y del poder central, incluyendo la fiscalidad y la hagiografía gloriosa de las genealogías reales  y por lo tanto era una ciencia de escribas, de funcionarios al servicio de aquellas necesidades. Otros orígenes están relacionados con la llevanza de control comercial y de negocio. En la Grecia clásica se va desarrollando, al amparo de esta concepción de la publicidad que es el rasgo no solo de la praxis política sino de una visión  antropológica del hombre mismo, la escritura como  técnica y soporte vinculado a la práctica de la democracia. La escritura es un fenómeno cada vez más destinado a lo público e implica la realidad o la necesidad de que todos sepan esa forma de expresión. De la misma manera que  Jean Pierre  Vernant  describía en aquella brillante formula que  la razón es hija de la ciudad”,(7) refiriéndose particularmente a la ciudad democrática , puede afirmarse que  en cierto modo, el desarrollo moderno de la escritura también tuvo una de sus madres en la democracia griega y su exigencia de publicidad.    

 
Notas
 (1) La historiografía suele coincidir en que la democracia  en Atenas se inicia con las reformas de  Clistenes en el 508 a.C.  para terminar en el 322  a. C. con la conquista de Atenas por Macedonia,  incluyendo la “democracia radical” del 462-411 a.C.  y  dejando al margen las interrupciones oligárquicas de las guerras sociales  del 410-11 a.C. y de los   antecedentes de Solón. Cuando en este texto se habla de democracia  en Atenas y de sus instituciones se están resumiendo las de las diferentes etapas que tuvieron lugar en ambos siglos V y IV a.C. aunque no sean coetáneas.
 (2). Entre otros, los trabajos de  Mogens H. Hansen, particularmente  The Athenian Democracy in the Age  of Demosthenes.- 1991. En esa misma obra, una bibliografía extensísima de estudio de las instituciones de la democracia griega.
(3).Platón.-Protágoras 320 D y ss
(4).I. Kant. “Sobre la paz perpetua”.-Alianza edit. Madrid 2002 p100
(5).Canción griega de banquete.-Siglo IV aC .en “Antología de la poesía lirica griega.-siglos VII-IV ac)”.Alianza Ed. Madrid 1989.p173
(6).  Sobre los misterios”. Andocides, párrafo 87  .   “Discursos I. Sobre els misteris” intr., text grec revisat, trad. i notes de Jordi Redondo, Barcelona, Fundació Bernat Metge, 2006
(7). Jean Pierre Vernant . “ Mito y pensamiento en la Grecia antigua”.- Ariel  Barceloa.2007p.364

Fuente. Espaimarx
http://www.espai-marx.net/ca

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